Enróllate las mangas

El primer paso para lograr conquistar el Autismo es educarse. Conocer bien la condición y elaborar las estrategias adecuadas permitirá que te apoderes de la educación de tus estudiantes con Autismo. No creas que todos los aprendices con Autismo tienen impedimento cognoscitivo significativo (Edelson, 2006). Muchos de ellos tienen capacidad intelectual normal o sobre lo normal, pero tienen un serio problema para lograr la comunicación y la socialización que les permitan expresar sus conocimientos y talentos. Otros presentan problemas específicos en el aprendizaje, pero con las estrategias adecuadas y los acomodos educativos necesarios, podrán desempeñarse en el salón de clases regular comparativamente con otros estudiantes típicos.

El segundo paso es comprometerse con esta población. Puede que este sea el más difícil, porque no contamos con los apoyos necesarios para ello, y parecería que nadamos en contra de la corriente, pero te aseguro que vas a recibir grandes satisfacciones. Tu labor no solo recibirá el reconocimiento de tus estudiantes y sus familiares, sino que será fuente de inspiración para muchos otros que dudan ante este difícil reto.

El próximo paso es investigar. Observar, documentar y analizar con cuidado las conductas de los estudiantes con Autismo te permitirá conocerlos y anticipar sus reacciones. Entrevistarte con sus progenitores, familiares y cuidadores te permitirá familiarizarte con su diario vivir. Descubrir cuáles son sus fortalezas, intereses, motivaciones y preferencias te abrirá el camino a la comunicación. Intenta administrar un Inventario de Intereses para complementar la información recibida de las familias. De esta forma, podrás desarrollar un perfil adecuado de tus estudiantes y conocer sus fortalezas para utilizarlas en beneficio de sus dificultades.

Una de las principales características de la población con Autismo comprende dificultades en la comunicación. Aún aquellos estudiantes con capacidad verbal, carecen de destrezas para comunicarse efectivamente y para comprender adecuadamente los mensajes sociales. Estos retos redirigen el desarrollo del aprendizaje por otros medios, especialmente visuales. En estos niños se cumple aquello de que: “vale más una imagen, que mil palabras”. Investigadores educativos del calibre de Howard Gardner (2004) y Bárbara Clark (2008) han enfatizado en la diversidad de capacidades que tiene el ser humano para aprender. En el caso de niños con autismo, su aprendizaje parece beneficiarse de recursos visuales, táctiles y kinestéticos.

Estas alternativas son muy útiles para enseñar y fomentar conductas socialmente aceptadas. Es común que se dificulte explicarles cómo realizar un proceso o actividad. Sin embargo, esa dificultad se reduce cuando la educadora explica la tarea a la vez que los estudiantes con Autismo observan algún compañero típico realizándola. El modelaje de conductas apropiadas (Bandura, 1977) y el apoyo de pares competentes (Vygotsky, 1978) son excelentes estrategias educativas para la niñez con Autismo. La inclusión en grupos pequeños  de estudiantes típicos (National Research Council, 2001) les permite aprender el funcionamiento apropiado en la escuela (ambiente natural) y siembra las bases para desarrollar una conducta adecuada en otros ambientes. Sensibilizar a los estudiantes típicos hacia la diversidad, permite el desarrollo de mayores niveles de respeto y tolerancia en la comunidad educativa.

Otra característica que se destaca en los aprendices con Autismo, pero que se observa en la población en general, es el aprendizaje concreto, real y pertinente. Concordando con la teoría de “aprender haciendo” propuesta por John Dewey (2009), su aprendizaje se torna más fuerte y auténtico cuando logran realizar tareas concretas, que les son familiares y para las que encuentran valor. Visitar un lugar, hacer un modelo representativo o caracterizar personajes en una historia parecen ser más beneficiosos que escuchar una clase o leer un libro fuera del contexto real. Este aprendizaje auténtico permite valorar sus ejecuciones de la misma forma, dándole sentido al aprendizaje (Quintero, et.al., 2006) y motivando la construcción (Rodríguez Arocho, 2006) de nuevos saberes.

Ya cuentas con los fundamentos básicos para atender a tus estudiantes con Autismo. Como te habrás dado cuenta, no existe nada nuevo, tú conocías todos estos principios, sólo tenías que ponerlos en función de las necesidades de tus estudiantes con Autismo u otras diferencias en el desarrollo. ¡Enróllate las mangas y vamos a trabajar!

Referencias

 

Bandura, A. (1977). Social Learning Theory. New York, USA: General Learning Press.

Clark, B. (2008). Growing up gifted. Upper Saddle River, NJ, USA: Pearson Education, Inc.

Dewey, J. (2009). Democracy and Education: An introduction to the Philosophy of Education. USA: Feather Trail Press.

Edelson, M. (2006). Are the majority of children with autism mentally retarded? A systematic evaluation of the data. Focus on Autism and other Developmental Disabilities, 21(2), 66-83. Recuperado el 20 de octubre de 2008, de Academic Search Premier Database.

Gardner, H. (2004). Frames of mind: The theory of multiple intelligences. New York, USA: Basic Books.

National Research Council. (2001). Educating Children with Autism  (Committee on Educational Interventions for Children with Autism. Catherine Lord and James P. McGee, eds. Division of Behavioral and Social Sciences and Education). Washington, DC: National Academy Press.

 

Quintero, A.H., Molina Iturrrondo, A., García Padilla, M., Piñero González, E., Quintero, I. y Haiman, A. (2006). Educación con sentido: la educación ideal y posible. Colombia: Publicaciones Puertorriqueñas Editores.

Rodríguez Arocho, W. (2006). El constructivismo: Una invitación al análisis de sus antecedentes, vertientes y críticas. Revista Pedagogía, 39(1), 12-28.

Vygotsky, L.S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological process. Cambridge, MA, USA: Harvard University Press.

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Datos educativos y profesionales: Yolanda González Román, DMD Completó el Bachillerato en Ciencias con Concentración en Química de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Estudió Odontología en el Recinto de Ciencias Médicas de la UPR. Realizó un post-grado con especialidad en niños y personas con impedimentos en el Montefiore Medical Center/Rose Kennedy Center for the Handicapped, New York. Ejerció como Dentista Pediátrico en la práctica privada por 20 años. Su interés en el autismo la llevó a entrenarse con la organización Defeat Autism Now! (DAN) en alternativas biomédicas para el tratamiento del autismo. La Dra. González está capacitada por esta asociación nacional. Como complemento a su entrenamiento biomédico, decidió capacitarse en el área de Educación Especial y Diferenciada, de manera que pueda abordar el autismo de forma abarcadora y holística. Conoce la necesidad de capacitar a padres, madres y cuidadores en la atención y la educación de estos niños y jóvenes. En agosto del 2007 ingresó al Departamento de Estudios Graduados de la Facultad de Educación de la UPR-Río Piedras, para continuar estudios en lo que se ha convertido en su pasión: la educación a niños y jóvenes con autismo y la búsqueda de su desarrollo óptimo en un ambiente de paz y respeto. Para la Dra. González, la educación es un derecho de todos los niños, niñas y jóvenes, protegido por la Convención de DDHH y la Convención de Derechos de la Niñez. Otros estudios relacionados: o Certificación como Asistente en lenguaje de señas o Certificación en Terapia Educativa . La Dra. González ofrece charlas educativas por toda la isla abordando los aspectos biomédicos y educativos que afectan a la niñez con autismo.

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