Enróllate las mangas

Luego de comprometernos con el bienestar de nuestro hijo y con ofrecerle las mejores oportunidades de desarrollo, nuestro próximo paso fue conocerlo a saciedad, profunda y minuciosamente. Aprendimos cómo se comunicaba, qué cosas le agradaban y cuáles despertaban su interés. Observamos que continuaba aprendiendo, que le gustaba ir a la escuela, mostrar sus logros y participar de actividades, como cualquier otro niño. Incentivamos y motivamos su aprendizaje con actividades y objetos que captaran su atención. Descubrimos que disfrutaba de las actividades al aire libre y que amaba a los animales. En la Naturaleza era feliz y se comportaba igual a otros niños típicos, incluso en algunas áreas demostraba mayores talentos que los demás niños.

Conocíamos que los seres humanos aprenden a través de los sentidos y aprovechamos esa alternativa. Como tenía dificultades con el lenguaje y la comunicación, nos dimos cuenta de que aprendía mayormente mediante la vista. Le bastaba con observar a otros para aprender cómo actuar de manera socialmente aceptada. Muy pronto identificó las burlas y el rechazo cuando sus conductas no eran adecuadas. Su hermano era, y aún sigue siendo, su mejor par competente y modelo. Entendía que su hermano modelaba las conductas socialmente aceptadas, así que lo más sencillo era observarlo y reproducir esa conducta. Solito identificó que de esa forma era aceptado por la gente y recompensado como los otros niños. Daba mucho amor y recibía mucho amor.

En esos momentos desconocíamos todas las teorías educativas, pero nos dejamos guiar por su conducta y muestras de aprendizaje. Con el tiempo fuimos creciendo y aprendiendo junto a él cuáles eran sus fortalezas. Su aprendizaje era más fuerte y auténtico cuando lograba realizar tareas concretas. Visitar un lugar, crear un modelo concreto o imitar al abuelo parecían ser más beneficiosos que escuchar una clase o leer un libro fuera del contexto real. Muchas veces teníamos que ir al sitio o traer la experiencia al hogar para que él pudiera visualizarlo correctamente y apoderarse de ese conocimiento. Cada experiencia significaba un nuevo aprendizaje, nos permitía re-evaluar su desarrollo y nos lanzaba en la búsqueda de nuevas situaciones y ambientes educativos. No sabíamos que ocurriría al día siguiente, o si el mes próximo sería un verdadero desastre, pero aprovechábamos todos los momentos de interacción positiva y esperábamos que fuesen de beneficio para todos.Hoy, no tenemos duda de que hicimos lo correcto, decidimos escuchar a nuestro hijo y él mismo nos guió por el camino de su recuperación.

Hoy día, nuestro hijo es un joven adulto competente. Se graduó de escuela superior con honores de un colegio altamente competitivo en la Isla y fue aceptado en cuatro universidades en los Estados Unidos. Viaja solo, vive en un dormitorio como tanto otros, lava su ropa, cocina cosas ligeras y participa de actividades típicas de la edad junto a sus amigos y compañeros. Academicamente es sumamente responsable y cuidadoso con su trabajo. Recibe apoyo de un centro de estudios y los acomodos recomendados para sus necesidades educativas. Mi corazón se hincha de gozo cada vez que hablo de mi hijo… él es un ¡ÉXITO!

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Datos educativos y profesionales: Yolanda González Román, DMD Completó el Bachillerato en Ciencias con Concentración en Química de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Estudió Odontología en el Recinto de Ciencias Médicas de la UPR. Realizó un post-grado con especialidad en niños y personas con impedimentos en el Montefiore Medical Center/Rose Kennedy Center for the Handicapped, New York. Ejerció como Dentista Pediátrico en la práctica privada por 20 años. Su interés en el autismo la llevó a entrenarse con la organización Defeat Autism Now! (DAN) en alternativas biomédicas para el tratamiento del autismo. La Dra. González está capacitada por esta asociación nacional. Como complemento a su entrenamiento biomédico, decidió capacitarse en el área de Educación Especial y Diferenciada, de manera que pueda abordar el autismo de forma abarcadora y holística. Conoce la necesidad de capacitar a padres, madres y cuidadores en la atención y la educación de estos niños y jóvenes. En agosto del 2007 ingresó al Departamento de Estudios Graduados de la Facultad de Educación de la UPR-Río Piedras, para continuar estudios en lo que se ha convertido en su pasión: la educación a niños y jóvenes con autismo y la búsqueda de su desarrollo óptimo en un ambiente de paz y respeto. Para la Dra. González, la educación es un derecho de todos los niños, niñas y jóvenes, protegido por la Convención de DDHH y la Convención de Derechos de la Niñez. Otros estudios relacionados: o Certificación como Asistente en lenguaje de señas o Certificación en Terapia Educativa . La Dra. González ofrece charlas educativas por toda la isla abordando los aspectos biomédicos y educativos que afectan a la niñez con autismo.

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